Colección Minis · 3-5 años

Cubierta de Tumi y la concha perdida

Tumi y la concha perdida

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Tumi y la concha perdida

Un cuento de Magicandia · para regalar y compartir · edad 3-5


Tumi, una tortuguita verde, lleva una concha rosa remetida en el caparazón, en una cala de rocas

En la Cala de las Rocas Suaves de Magicandia vivía una tortuguita llamada Tumi, que guardaba en su caparazón una concha rosa que le había regalado su abuela.

La llevaba a todas partes, remetida entre dos placas del caparazón, donde nadie pudiera quitársela.

Tumi llora junto a las algas: en su caparazón está el hueco donde iba la concha

Un día de mucho viento, Tumi jugó entre las rocas… y cuando se detuvo a descansar, la concha ya no estaba.

Buscó entre las rocas, entre la arena, entre las algas. Nada.

—¡La he perdido! —dijo, con la voz rota—. La concha de la abuela, la he perdido para siempre.

Tumi, sentada en la arena, y su abuela tortuga que se acerca despacio

Se sentó en la arena, sintiendo que algo se le había roto por dentro, no solo la concha.

Su abuela tortuga, que paseaba cerca, se acercó despacio y se sentó a su lado, sin decir nada al principio.

La abuela abraza a Tumi con las dos aletas, con los ojos cerrados

—La he perdido —repitió Tumi—. Ya no tengo nada tuyo.

La abuela esperó un momento antes de hablar.
—¿Te acuerdas del día que te la di?

—Sí —dijo Tumi, todavía con lágrimas—. Estábamos aquí mismo, y me contaste que la habías encontrado cuando tú eras pequeña.

—¿Y te acuerdas de cómo sonaba el mar ese día?

Tumi cerró los ojos un momento.
—Sonaba suave. Y tú me abrazaste con las dos aletas.

Tumi sostiene una piedrita gris y lisa junto a la orilla, con su abuela al lado mirando el mar

—Ese recuerdo —dijo la abuela— no estaba dentro de la concha. Estaba dentro de ti, desde el primer día. La concha solo te lo recordaba desde fuera. Pero tú ya lo llevas dentro, se pierda lo que se pierda.

Tumi se quedó pensando, todavía con el pecho apretado.
—Pero yo quería la concha.

—Y está bien que la eches de menos —dijo la abuela—. Perder algo querido duele de verdad. No te voy a decir que no importa. Solo te digo que lo que de verdad te di aquel día no se puede perder entre las rocas.

Se quedaron un rato mirando el mar juntas, en silencio.

Esa tarde, antes de volver a casa, Tumi recogió una piedrita lisa de la orilla, distinta a la concha, sin intentar sustituirla.

—Esta la voy a guardar por hoy —dijo—. Por el día que aprendí esto.

Esa noche, Tumi pensó en la concha perdida entre las rocas, en algún lugar de la cala.

—Lo que he perdido duele, y puedo sentirlo. Y lo que de verdad me dieron, no se pierde con la cosa.

Porque en Magicandia las tortuguitas saben un secreto: los objetos se pueden perder; el cariño que llevan dentro, no. 💛


FIN

Ahora te toca a ti

¿De qué color era la concha de la abuela?

¿Qué recogió Tumi al final? ¿Se parece a la concha?

¿Tienes algo que te regaló alguien que quieres? ¿Qué recuerdas de ese día?

¿Te ha gustado?

Este cuento es un regalo: puedes leerlo, compartirlo y guardarlo, siempre gratis.

En Magicandia hay muchos más cuentos, para varias edades.

Gracias por leer con quien quieres.

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Hoja hecha a partir del ePub sellado 78b58dbe · MAG · 2026-10-05 14:23:42 +0200