Colección Minis · 3-5 años

Cubierta de Rufo y la torre de tazas que se cayó

Rufo y la torre de tazas que se cayó

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Rufo y la torre de tazas que se cayó

Un cuento de Magicandia · para regalar y compartir · edad 3-5


Rufo, el mapachito, camina con una torre de cinco tazas en las patitas; Nando, la conejita y la ardilla lo miran desde el mantel de cuadros

En el Bosque de los Arroyos de Magicandia vivía un mapachito llamado Rufo, que adoraba ayudar a poner la mesa en la merienda del grupo.

Ese día, Rufo llevaba una torre de tazas de barro, una encima de otra, camino a la manta de la merienda.

Rufo, con las patitas en el aire y la boca abierta de sorpresa; las tazas ruedan enteras por la hierba

Todos sus amigos miraban.

Y entonces… ¡PLAF! La torre se le resbaló de las patitas y las tazas rodaron por la hierba, dando vueltas hasta parar.

Rufo, encogido y con las mejillas coloradas, mira al suelo; al fondo, sus amigos lo miran sin reírse

Por un segundo, nadie dijo nada. Rufo sintió la cara caliente, calientísima, y quiso meterse bajo una piedra.

—Qué torpe soy —susurró, mirando al suelo—. Todos me han visto.

A Nando, la nutria, se le cae la taza que llevaba en la cabeza y se ríe; Rufo empieza a sonreír

Su amigo Nando, la nutria, se levantó y se acercó. En vez de decir «no pasa nada», hizo algo distinto: recogió una taza, la puso sobre su propia cabeza haciendo equilibrio… y se le cayó también, ¡PLOF!, justo a su lado.

Rufo, Nando, la conejita y la ardilla juntos junto al arroyo, con una torre bajita de dos tazas

—Mira, yo también sé tirar tazas —dijo Nando, sonriendo—. La semana pasada se me cayó toda la cesta de moras cuesta abajo. Rodaron treinta moras. Las conté.

Los demás amigos, uno por uno, empezaron a contar sus propios tropiezos: a uno se le había pinchado el globo en su cumpleaños, a otra se le había mojado el dibujo con el rocío.

Rufo levantó la cabeza, todavía con las mejillas calientes, pero un poquito menos.
—¿De verdad se te cayeron treinta moras?

—Treinta y dos —dijo Nando—. Conté hasta las que rodaron al río.

Entre todos recogieron las tazas, las lavaron en el arroyo, y las volvieron a apilar, esta vez más bajito y más despacio.

Rufo se sentó a merendar con las orejas todavía un poco calientes, pero con la barriga tranquila.
—Gracias por contarme lo de las moras.

—Todos tropezamos con algo tarde o temprano —dijo Nando—. Lo que cambia es que ahora lo sabes de más de uno.

Esa noche, Rufo pensó en la torre caída y, por primera vez, sonrió al recordarlo.

—Cuando me equivoco delante de otros, no soy el único al que le ha pasado. Y contarlo hace que pese menos.

Porque en Magicandia los mapachitos saben un secreto: la vergüenza se hace más pequeña cuando se comparte, no cuando se esconde. 💛


FIN

Ahora te toca a ti

¿Cuántas tazas lleva Rufo en su torre? Cuéntalas.

¿Y cuántas quedan en la torre bajita del final?

¿Cuántas moras contó Nando al final?

¿Te ha pasado algo delante de otros que te dio vergüenza? ¿A quién se lo podrías contar?

¿Te ha gustado?

Este cuento es un regalo: puedes leerlo, compartirlo y guardarlo, siempre gratis.

En Magicandia hay muchos más cuentos, para varias edades.

Gracias por leer con quien quieres.

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Hoja hecha a partir del ePub sellado 39803db1 · MAG · 2026-10-05 14:23:39 +0200