Colección Minis · 3-5 años

Cubierta de Mona y el día de río que no fue

Mona y el día de río que no fue

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Mona y el día de río que no fue

Un cuento de Magicandia · para regalar y compartir · edad 3-5


Mañana gris con un trueno lejano: papá mono le explica con calma a Mona, que está enfurruñada en su rama

En la Selva de los Cocoteros de Magicandia vivía una monita llamada Mona, con una cola tan larga que le daba dos vueltas a la rama favorita.

Llevaba toda la semana esperando el sábado: el día de ir al Río de las Piedras Planas a chapotear con su amigo Bibo, el mono araña.

Pero el sábado amaneció con un cielo gris y un trueno lejano.
—Hoy no se puede ir al río, Mona —dijo papá mono—. Está muy revuelto y no es seguro.

A Mona se le arrugó toda la cara.
—¡Pero llevo esperando todos los días! ¡No es justo!

Bibo, el mono araña, llega saltando bajo la lluvia fina con su paraguas de hoja de plátano; Mona sigue de brazos cruzados

Se sentó en su rama con los brazos cruzados, sin ganas de moverse.

Bibo llegó saltando bajo la lluvia fina, con su paraguas de hoja de plátano.
—Yo también estaba esperando el río —dijo, sentándose a su lado—. Estoy triste. ¿Tú también?

Mona y Bibo, sentados juntos en la rama bajo el paraguas de hoja, miran la lluvia

—Muchísimo —dijo Mona.

Se quedaron un rato ahí, tristes los dos, sin que nadie les dijera que dejaran de estarlo.

El agua de lluvia baja en cascaditas por hojas curvadas; Mona y Bibo, felices, miran su río de mentira

Después de un rato, Bibo se rascó la cabeza.
—¿Y si el río nos espera para el próximo sábado, y hoy hacemos algo distinto? No tiene que ser tan bueno como el río. Solo… otra cosa.

Mona pensó un momento.
—Podríamos construir un río de mentira. Aquí. Con hojas y agua de lluvia.

A los dos se les iluminó la cara.

Recogieron hojas grandes, las curvaron como canales, y dejaron que el agua de lluvia corriera por ellas en cascaditas pequeñas. No era el río de verdad. Pero era suyo, y lo habían inventado los dos.

De noche, entre luciérnagas, Mona duerme acurrucada en su nido de hojas, sonriendo

—Sigue sin ser el Río de las Piedras Planas —dijo Mona, mirando su invento.

—No —dijo Bibo—. Pero hoy tampoco ha sido un día perdido del todo.

Esa noche, antes de dormir, Mona pensó en el sábado. Todavía sentía un poquito de pena por el río. Y también se acordaba, con una sonrisa, del río de hojas que habían construido.

—Puedo estar triste por lo que no pasó, y también contenta por lo que sí pasó. Las dos cosas caben a la vez.

Porque en Magicandia las monitas saben un secreto: cuando un plan se cae, la tristeza no hay que apagarla corriendo a buscar otro plan; pero tampoco hay que quedarse solo con la tristeza. Las dos cosas pueden sentarse juntas en la misma rama. 💛


FIN

Ahora te toca a ti

Busca el paraguas de hoja de plátano. ¿En cuántos dibujos está?

¿Cuántas vueltas da la cola de Mona a la rama?

¿Qué inventaron Mona y Bibo en vez de ir al río?

Piensa en un plan que no salió. ¿Qué hiciste en su lugar?

¿Te ha gustado?

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Gracias por leer con quien quieres.

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