Colección Minis · 3-5 años

Cubierta de Lana y el monstruo ruidoso

Lana y el monstruo ruidoso

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Lana y el monstruo ruidoso

Un cuento de Magicandia · para regalar y compartir · edad 3-5


Al fondo, mamá oveja con la máquina encendida (se ven las rayitas del ruido); Lana, escondida detrás del heno, se tapa las orejas

En la Granja de los Manzanos de Magicandia vivía una corderita llamada Lana, con la lana más rizada de todo el rebaño.

A Lana le encantaba jugar en el establo. Pero cada vez que mamá oveja encendía la máquina de cepillar la lana —RRRRUUUUM— Lana salía corriendo a esconderse detrás del heno.

—¡Es el monstruo ruidoso! —decía, tapándose las orejas—. ¡Va a comerse la lana de todos!

Lana y Nano, el burrito, asoman la cabeza por encima del heno y miran la máquina de lejos

Un día, su amigo Nano, el burrito, la encontró escondida.
—¿Sabes qué hago yo cuando algo me da miedo y no sé qué es? —dijo—. Le pongo cara. Un miedo sin cara da más miedo que un miedo con cara.

—¿Cómo se le pone cara a un ruido? —preguntó Lana.

—Nos acercamos un poquito, solo hasta donde tú digas basta, y miramos qué es de verdad.

La máquina está apagada; Lana y Nano, a mitad de camino, la miran de frente, con mamá oveja cerca

Lana asomó la cabeza detrás del heno. Desde ahí, muy lejos todavía, vio una caja de metal con un cable largo.

—Sigue dando miedo, pero ya tiene forma —dijo Lana.

Al día siguiente, cuando la máquina estaba apagada y en silencio, Nano y Lana se acercaron un poco más.

—Mírala ahora, callada —dijo Nano—. ¿Da tanto miedo callada?

Lana toca la máquina apagada con la patita, con mamá oveja a su lado; Nano sonríe

—No —admitió Lana—. Parece una caja tonta.

Lana, con mamá oveja al lado, tocó la máquina apagada con la patita. Fría, dura, sin nada de monstruoso.

—Esto no es un monstruo —dijo, sorprendida—. Es solo una máquina que hace ruido cuando trabaja.

—Le podemos poner nombre —dijo Nano—. Así, cuando suene, ya sabrás quién es y no un desconocido.

Lana lo pensó.
—Se llamará Rugido. Y Rugido solo hace ruido cuando está trabajando, no cuando quiere hacerme daño.

La máquina encendida otra vez; Lana, fuera de su escondite y junto al heno, se tapa las orejas y mira tranquila

La próxima vez que mamá oveja encendió la máquina —RRRRUUUUM—, Lana no salió corriendo. Se tapó las orejas, porque el ruido seguía siendo fuerte, pero se quedó cerca del heno, mirando.

—Hola, Rugido —susurró—. Ya sé quién eres.

Esa noche, antes de dormir, Lana pensó en todos los ruidos que aún le daban un poco de miedo: el trueno lejano, la puerta que cruje, el viento en las tejas.

—Un ruido que no conozco da más miedo que uno que ya sé qué es. Puedo acercarme, con cuidado, hasta descubrirlo.

Porque en Magicandia las corderitas saben un secreto: ponerle cara y nombre a lo desconocido no hace que desaparezca el ruido, pero hace que desaparezca el monstruo. 💛


FIN

Ahora te toca a ti

¿En qué dibujos está la máquina encendida? Busca las rayitas del ruido.

¿Qué nombre le puso Lana a la máquina?

¿Qué ruido te da un poco de miedo a ti? ¿Qué nombre le pondrías?

¿Te ha gustado?

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Gracias por leer con quien quieres.

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