Colección Minis · 3-5 años

Cubierta de Devi y la tormenta que se alejaba

Devi y la tormenta que se alejaba

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Devi y la tormenta que se alejaba

Un cuento de Magicandia · para regalar y compartir · edad 3-5


Devi, la cervatilla, corre hacia la madriguera bajo la roca, donde la recibe la tortuga Mila

En el Claro del Roble Viejo de Magicandia vivía una cervatilla llamada Devi, con manchitas blancas como estrellas en el lomo.

A Devi le encantaba correr entre los helechos. Pero una tarde el cielo se puso gris, y a lo lejos sonó un ruido enorme: ¡BUUUM!

Devi dio un salto y corrió a refugiarse en la madriguera de su amiga la tortuga Mila, cavada bajo una roca grande, calentita y seca por dentro.
—¡El cielo está enfadado! ¡Va a atraparme!

Dentro de la madriguera, Devi y Mila cuentan juntas; por la rendija de la cortina de hojas se ve un relámpago lejano

Mila la recibió despacito, sin prisa, como siempre, y cerró la cortina de hojas secas de la entrada.
—Aquí dentro estamos a salvo, Devi. La tormenta es fuerte y ruidosa, pero está lejos de nosotras. ¿Sabes un secreto? El trueno no viene solo: primero hay un relámpago, luz que llega rapidísimo. Y el sonido llega después, más despacio. Si contamos entre uno y otro, sabemos si la tormenta está cerca… o si ya se aleja.

Devi se asomó un poquito por una rendija de la cortina de hojas, bien protegida dentro de la madriguera.
—¿Contamos?

Cuando vieron el siguiente relámpago, contaron juntas:
—Uno-elefante, dos-elefante, tres-elefante…

Devi y Mila, tumbadas juntas, calentitas y secas; fuera solo cae una lluvia suave

¡BUUUM! —sonó el trueno, más lejos que antes.

—¡Contamos hasta tres! —dijo Mila—. Eso significa que la tormenta ya se aleja de nosotras, un poquito más cada vez.

Devi seguía con el corazón latiendo fuerte, pero ahora tenía algo que hacer con las patitas mientras esperaba: contar.

Con el siguiente relámpago, contaron de nuevo:
—Uno-elefante, dos-elefante, tres-elefante, cuatro-elefante…

¡BUUUM!, más lejos todavía.

—Cada vez cuenta más —sonrió Devi—. Se está yendo de verdad.

Se quedaron las dos dentro de la madriguera, calentitas y secas, contando cada relámpago, viendo cómo el número crecía y el sonido se hacía más pequeño, hasta que solo quedó la lluvia suave golpeando fuera, tap-tap-tap, como aplausos tranquilos.

De noche, Devi asoma medio cuerpo por la entrada de la madriguera, tranquila; a lo lejos, un relámpago muy pequeño

—Lo hemos conseguido —dijo Devi, saliendo despacio de su escondite.

—Lo has conseguido tú —dijo Mila—. Yo solo te enseñé a contar. El resto lo hiciste con tu propio corazón.

Esa noche, cuando un trueno lejano sonó una vez más, Devi ya no se escondió del todo. Se asomó, contó despacito, y sonrió:

—Puedo tener miedo y contar al mismo tiempo. Y cada número me dice que ya se va.

Porque en Magicandia los cervatillos saben un secreto: no hace falta que el miedo se vaya para poder respirar; a veces solo hace falta algo que hacer con las manos mientras se aleja. 💛


FIN

Ahora te toca a ti

Busca el relámpago en los dibujos. ¿En cuántos lo encuentras?

Cuenta como Devi y Mila: uno-elefante, dos-elefante… ¿Hasta cuánto llegas?

¿Quién le enseñó a Devi a contar?

Piensa en algo que te da un poco de miedo. ¿Qué podrías hacer mientras pasa?

¿Te ha gustado?

Este cuento es un regalo: puedes leerlo, compartirlo y guardarlo, siempre gratis.

En Magicandia hay muchos más cuentos, para varias edades.

Gracias por leer con quien quieres.

Magicandia · CONFORT ECONOMIA, S.A.

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Hoja hecha a partir del ePub sellado b7717611 · MAG · 2026-10-05 14:23:38 +0200